Frondelva nació de una frustración de lo más común: comprar una planta, seguir al pie de la letra los consejos de internet, y verla morir igual.
El problema es que casi todo lo que se escribe sobre plantas de interior viene traducido del inglés, pensado para un clima húmedo y unas casas que no son las nuestras. Aquí el aire es más seco, la luz mediterránea pega más fuerte, el agua del grifo lleva más cal y, entre la calefacción de enero y el aire acondicionado de agosto, el ambiente de tu salón cambia una barbaridad de una estación a otra. Por eso a tanta gente se le mueren las plantas haciendo «todo bien»: porque ese «todo bien» estaba escrito para otro sitio.
Frondelva hace lo contrario. Hablamos de cuidar plantas en una casa española de verdad, con sus radiadores, su aire acondicionado y su agua dura. Y lo hacemos con dos manías.
Rigor. Comprobamos los datos antes de soltarlos, y cuando un consejo de los que todo el mundo repite es mentira, lo decimos (no, el poto no purifica el aire de tu casa; no, pulverizar las hojas no sube la humedad). Preferimos explicarte el porqué de cada cosa a darte una norma a secas, porque cuando entiendes lo que le pasa a tu planta, dejas de matarla.
Cercanía. Si has llegado hasta aquí con la planta ya pocha y sintiéndote un poco culpable, respira: es lo más normal del mundo y casi siempre tiene arreglo. Aquí no te vamos a hacer sentir tonto por haberte pasado con el agua. Nos ha pasado a todos.
Además de las guías, construimos herramientas que te ayudan a decidir según las condiciones reales de tu casa, como el selector de plantas de interior. La idea es sencilla: que tus plantas no solo sobrevivan, sino que estén bien. En tu casa, no en una foto.